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Terapia asistida con animales en el Centro Geriátrico Borja

  • El Geriátrico Borja ha empezado a trabajar con este recurso terapeútico con el objetivo de mejorar las condiciones físicas, cognitivas, emocionales y relacionales de nuestros mayores.En esta ocasión, fue a través de un conejo entrenado para estar con los residentes. Gracias al contacto con él, los residentes han conseguido emocionarse al rememorar tiempos en los que cuidaban a sus mascotas. Además, se consiguen beneficios psicosomáticos gracias a la oxitocina, la hormona del placer, al aumentar el nivel de alerta, disminuir el estrés y la agitación al contacto de su calor y el suave pelaje y siendo capaz de inducir la calma

La terapia asistida con animales persigue un objetivo curativo y utiliza el vínculo persona-animal como parte integral del proceso de tratamiento.

Los beneficios de la terapia con animales para las personas mayores es indiscutible. El vínculo afectivo que surge entre las personas y los animales es incondicional y muy beneficioso. De hecho, numerosos estudios aseguran que compartir tiempo con animales domésticos ayuda a disminuir la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Además, disfrutar de su compañía reduce el estrés y la ansiedad, lo que mejora el bienestar y calidad de vida. También combate la soledad de las personas mayores y previene el sedentarismo.

Los profesionales del Centro Geriátrico Borja han comprobado que los lazos afectivos que se generan en las Terapias Asistidas con Animales proporcionan beneficios físicos, sociales, emocionales y cognitivos a los residentes.

Las terapias con animales son intervenciones directas con objetivos definidos, en las que participan animales que reúnen unos criterios específicos.

Estas terapias se han convertido, por tanto, en una alternativa más para trabajar con los residentes para mejorar su calidad de vida.

La respuesta física y cognitiva a las terapias con animales resulta especialmente positiva en las personas con alzhéimer o demencia avanzada, pues los residentes nos trasmiten los buenos recuerdos que han vivido en su juventud con un animal y ese vínculo es innato e, incluso, es habitual que los residentes con demencia recuerden cómo se llamaba su mascota.

En algunas ocasiones, la relación de afinidad es tan fuerte que luego se ve reflejada en otras actividades con el resto de compañeros.

Además, nos permite crear un refuerzo positivo en el residente, que desea repetir la actividad y, de esta manera, logramos alcanzar los objetivos relacionados con la rehabilitación física y cognitiva. Evidentemente, cada actividad se adapta a las capacidades y el grado de dependencia del residente.